Bienvenidos al blog Crónicas Aldeanas, creado por Félix Anesio, para la difusión de mi obra literaria y la de todos aquellos que deseen colaborar. Asimismo, servirá para la promoción de otras manifestaciones artísticas y culturales.

Tale of Two Villages, created by Felix Anesio, for the promotion of my literary works, as well as any other participants who wish to collaborate. Also, this blog will promote other artistic and cultural manifestations.

martes, 20 de mayo de 2014

... la sensualidad en la poética de sergio garcía zamora.

... la sensualidad en la poética de sergio garcía zamora.

                                                Ed. Acana. Camaguey. 2013.



Llevo varios años disfrutando de la obra de este autor; he reparado en sus obsesiones, su gusto por el exotismo, la influencia de la cultura helénica, que trata como propia, los aspectos patrióticos y sociales de su poesía ajena a las estridencias; en fin, que creo haber explorado ampliamente sus aristas. Pero este joven poeta cubano siempre nos sorprende y nos hace cómplices de los temas a los cuales se acerca. Tal es el caso de la peculiar y exquisita sensualidad que emana de sus textos y que puede despertar fuertes emociones en sus lectores, hombres y mujeres a la par.

Su “Libro del amor feliz” recién me ha llegado de Cuba; y no sería justo no presentarlo en mi blog, como no sería justo dejar de decir que la contraportada lleva unas inspiradas palabras de una poeta que resulta seducida, a todas luces, por su verbo y que así lo expresa:

“… Sergio García Zamora, viejo, me lee poemas en un hospital, y toso. Sergio García Zamora, padre, me lee poemas en un jardin, y nazco. Sergio García Zamora, joven, me lee poemas en un invernadero, y duermo. Si no fuera mi propia mujer, y tú, en ti misma, tu mujer propia, querríamos ser sus mujeres. Las madres de los hijos que le faltan, las amas de casa que le faltan, la orquídea arrancada de raíz, apretada entre sus dedos…”  (Legna Rodriguez Iglesias).

Yo, por mi parte, no tendría mejor forma de contarles de mi emoción al leer el Libro del amor feliz que el de haberme sentido como Acteón, en la carne del ciervo que despierta, bajo la complicidad de su poesía.

Gracias por su atención y feliz día a todos!

Félix Anesio
Miami, Mayo 2014.



El imperio de los sentidos

Después que hundo las manos en tu sexo
logro escribir con probidad.
Aquel  poema,
--que confiaron por entero al exotismo--,
sobre una tienda de especias en Turquía,
sobre un bosque de sándalo,
no lo hubiera podido concluir
sin oler entre mis dedos
un buen rato.

La hora del baño
Acteón, el cazador, fue devorado por sus perros
después que Diana lo convirtiese en cervato.
Ese fue el castigo por espiar a la diosa
cuando ella se bañaba.

Amor mío, los griegos pueden ilustrar
cada situación de nuestra vida,
incluso si probaras a matarme en el baño
sería una escena común.
Mientras miro correr el agua sobre tu hombro,
algo muerde al ciervo
que dormía bajo mi carne.

Algún día te pasará
Un cuchillo bajo tu cuello. Una bayoneta contra el sexo.

Un punzón para cegarte. Una pregunta: Are you happy?

martes, 29 de abril de 2014

poemas que me han sido hurtados "al borde de la luz"...



El título de este artículo no debe alarmarlos, ya que al decir de Paz, cada poema espera por su autor definitivo; cada poema debería ser acreditado al lector cuando éste es tocado a fondo en su lectura, tocado de vida, de muerte, de felicidad. Por eso, al releer la poesía de Rogelio Obaya, entrañable amigo y mejor poeta, siento la intención de hurtarlos, de reclamar alevosamente la autoría, de confesarme un nuevo Pierre Menard autor del poemario Al borde de la luz. (Ed. El Mar y la Montaña, 1986).
Sería justo y necesario, entonces, proclamar las razón de este exabrupto, de esta inconsciencia mía?
No lo creo: no obedece más que a los humanos efectos que produce la autenticidad de la belleza poética.
Desde ya, siento dispensada esta fechoría de parte del poeta residente en La Española desde hace varios lustros, tiempo que también enmarca nuestra mutua ausencia; ausencia que todo lo recrea, que todo lo trueca y que todo lo dispersa, pero que no disuelve ni el asombro, ni la admiración, ni el afecto.

No me queda nada más que autodenunciar ante ustedes, los lectores de este blog, este desliz, aunque él sabe que hay un camino: ese que nos conduce a todos hacia las innumerables aristas de la belleza.
Dejo a todos mi absolución pendiente...

Gracias por disfrutar de estos poemas que también ustedes pueden apropiarse en su lectura y tener cien años de perdón garantizado.








viernes, 28 de marzo de 2014

the jar candle, un nuevo filme de manny delgadillo...

the jar candle, un nuevo filme de manny delgadillo...


El señor Manuel Delgadillo no se ha conformado con su título de Master en Literatura Inglesa; tampoco con ser profesor universitario (adjunto) en la Universidad Internacional de la Florida (F.I.U.); tampoco ha cejado en su propósito de continuar estudios de doctorado. Manny (así le nombran familiares y amigos) piensa que sus posibilidades son no sólo literarias, sino también cinematográficas. Y es que el cine ha sido una de sus grandes pasiones desde que lo conocí, hace ya más de una decada, en una inmemorial sala de videojuegos ubicada en un mall de la ciudad de Miami, donde fue gestada la idea de escribir el libro de cuentos "Crónicas aldeanas" y otros proyectos literarios hoy hechos realidad.

Allí, en la sala de videojuegos, pudimos también ver y analizar--sin dejar de atender las labores cotidianas-- numerosos filmes de todas las latitudes, de todos los tiempos, de todos los estilos cinematográficos: desde Welles hasta Kurosawa; desde Bergman hasta Antonioni; desde Lynch hasta Madin. Presentíamos, de algún modo, que esa pasión artística un día habría de concretarse; que un día Manny crearía algún filme propio, escrito y dirigido por él mismo.

Por eso hoy, este blog, que siempre se complace en la promoción de los artistas jóvenes de todos los puntos cardinales del orbe, les presenta el segundo filme de Manuel "Manny" Delgadillo. Se trata de un cortometraje que, en apenas 4 minutos, evoca la realidad de lo onírico y la irrealidad de la vigilia. Tres generaciones de mujeres se nos presentan en cámara en un filme sumamente enigmático, de corte surrealista que converge, intertextualmente, con una cita borgeana extraída de las líneas finales del relato "Las ruinas circulares", y que reza: "Con alivio, con humillación, con terror, comprendió que él también era una apariencia, que otro estaba soñándolo"

Sólo me resta aplaudir la frescura y la fuerza creativa del novel director, de las actrices y la excelente fotografía de George Aguinaga, amén del eficaz uso de la música. 

Juzgue usted por sí mismo, querido lector, y disfrute The Jar Candle

Gracias por su atención.







Nota: La primera producción del señor Delgadillo, el cortometraje "Ella" será presentado en competencia en el Segundo Festival de Cine de Primavera de la F.I.U., Miami, del 9 al 11 de Abril, 2014.

domingo, 9 de febrero de 2014

motivos de lluvia y nieve en la poética de luis llorente...

Motivos de lluvia y nieve en la poética de Luis Llorente…




Cantarle a la lluvia, a la nieve, a todos los elementos de la naturaleza ha sido inevitable para los poetas. Creo que no existe el poeta que alguna vez no se haya inspirado en ellos; al menos, yo no lo he encontrado en mi apasionada —y ya larga— vocación lectora. Y es que algo tan esencial para el humano suele posarse intempestivamente, como en un rapto, sobre la hoja en blanco; tomarla por asalto, emplazarse en su dominio, hacerle un guiño al poeta, y éste debe tratar de escudriñar el arcano, intentar el redescubrimiento de su sino y recrearlo en todo su esplendor.
Un día, del que aún no logro arrepentirme, escribí algo que, más que un poema, era una diatriba contra la nieve sin haberla conocido antes. Qué insensatez la mía (de hecho, el poema se titula Insensatez) que me provocó esa intensa emoción frente a lo deconocido! Quizás para la poesía no haya límites impuestos por el conocimiento y sólo los límites sean los de la imaginación cuando se inspira.
Ahora tengo ante mí tres excelentes textos inéditos llegados de ultramar, de una España saturada por la lluvia y la nieve. Son tres poemas de Luis Llorente que me ayudan a comprender mejor estos elementos; encontrarle su relaciٕón con todas las cosas y disfrutar de la belleza por él develada.  
Hoy este blog se complace en presentarle a Luis Llorente Benito, jóven poeta español que nos deleita con palabras indomables/… como dardos de incierta certidumbre.


SÍLABAS DE LLUVIA

Sílabas de lluvia
a quien camina van diciendo la sordera:
al final es un sonido largo
porque ya no existe el tiempo. Y miras
la entregada incertidumbre,
días donde la hierba
crece extraña y en silencio. Fulgura
el hechizo
como savia de la nada ya cautiva:
agitada luz,
cierras los ojos y no encuentras
la apariencia inmóvil: insondable lejanía
que corona cada tarde
la certeza de tus pasos,
lo mismo que la luz
apunta al corazón:
la última defensa del pájaro que ha muerto.


LA NIEVE DEL NOMBRAR

Nieva en las fronteras indomables,
donde la voz o el rostro de un recuerdo
persigue el círculo secreto
que la luz disuelve en su apariencia.

Vuelve la mirada perpleja
de quien conoce solo
en su estancia una estancia más oculta.

¿Qué latido
legitima este don para nombrarte?
¿Qué senda
de silencio y de apagado fuego?
(Estás en el aire
y no te reconoces). Las nubes
dejan sobre las fronteras
su rito y su belleza.

La tristeza es un eclipse
donde abrir la puerta a otro lugar.

La lentitud de cada pájaro
que del viento lleva a la memoria
otra sangre de amor y su salida.

Con los tentáculos del día
definimos cada sombra,
cada rincón de nieve
tocado y bendecido por la luz.

Es la tierra lo que lentamente
entrega cada poro de sorpresa,
encuentra límites de oscuridad
y dibuja con su canto la intemperie
del mirar callando en el asombro,

la templanza del paisaje y de sus pieles muertas.


EL INVIERNO

El invierno forma huellas,
deja al viento
los temblores aceptados, como música
que en su tangible luz repite
la orfandad de cada cosa,
lugares enlazados tras la niebla,
límites de seca mansedumbre
y relojes recorridos
por lentos pájaros de nadie.
Aquí las horas son
raíz del luto,
soledad de quien camina
y vende a su sombra
otra sombra de sí mismo.

El invierno es triste y transparente,
como acaso las palabras
indomables, como inéditos
encuentros con la muerte,
como dardos de incierta
certidumbre. Transformar
cada lugar con la mirada
y dejar ardiendo la apariencia,
confesar que somos los fantasmas
de nosotros mismos, la tela
que se pierde entre la luz, los borrados
perfiles de ese rostro.

Mirar al fondo y no reconocer
el sonido de la lluvia,
saturarse las manos
en amor llevado a otra tormenta,
encender la piel y de su tacto la hermosura.


Luis Llorente (Segovia, España, 1984)
Poemas inéditos




jueves, 23 de enero de 2014

Mundo editorial XXXVI

viernes, 3 de enero de 2014

dos poemas de sergio garcía zamora...


dos poemas de sergio garcía zamora...






Una visita al acuario

Fuimos al acuario a ver los peces de colores
que suponíamos eran la belleza.
Fuimos con el pretexto de llevar a los sobrinos
para ver si por fin conversábamos
porque hace tiempo que no hay paz entre nosotros.
Pero fue también al parecer inútil.
Los niños pedían asomarse
al limpio cristal de los muestrarios.
Una larga discusión pospuesta,
nuestra vida es una larga discusión pospuesta.
Otro año más sin vacaciones, pensé.
Entonces vi que mi mujer sonreía
mientras señalaba los peces de colores.
Hasta la fecha nunca había comprendido
el motivo de algunas familias
que gustan de instalar peceras en sus casas.
Después de todo, para ser feliz,
solo basta con mirar a los peces un rato.



Conocimiento de causa

Aunque escribí para ti páginas que agradeces sin agradecer, yo sé lo qué de mí ansías. Aunque no me lo dices al oído a la hora del amor, a ninguna hora, yo sé que no te conformas, que no te conformarás solo con versos. Haces bien, vida mía. La euforia sexual y la euforia creativa persiguen por igual la fecundación. Pero quien dice que un poema es como un hijo, no sabe en verdad de lo que habla.







Sergio García Zamora

(Esperanza, Cuba,1986). Poeta y editor. Licenciado en Letras por la Universidad Central de Las Villas. Autor de Autorretrato sin abejas (Ediciones Sed de Belleza, 2003); Tiempo de siega (Premio Poesía de Primavera 2009, Ediciones Ávila, 2010); El afilador de tijeras (Ediciones Sed de Belleza, 2010);Poda (Premio Calendario 2010, Casa Editorial Abril, 2011); Día mambí (Premio Digdora Alonso 2011; Ediciones Vigía, 2012) y El Valle de Acor (Premio Fundación de la Ciudad de Santa Clara 2011; Editorial Capiro, 2012). Ha obtenido los premios Fernandina de Jagua, Manuel Navarro Luna y José Jacinto Milanés. Mereció en 2012 el Premio de Poesía Emilio Ballagas con La sobrevida. Pensando en los peces de colores es su último poemario (Entre Líneas, Miami, 2013)

miércoles, 25 de diciembre de 2013

La percepción y presencia del mar en la poesía de Anita Montrosis...




La percepción y presencia del mar en la poesía de Anita Montrosis.


La maldita circunstancia del agua por todas partes como diría Virgilio Piñera no parece ser un recurso poético únicamente cubano; no!  Y es que la poeta Anita Montrosis (quién no puede ser más chilena!) se apropia despiadadamente del mar, mira y ve al maldito mar como una valija llena de señales, entregándonos una poética cargada de estremecedoras imágenes salidas de esa fuerza interior que le asiste, que ebulle, que aflora y nos envuelve.

No he leído nada de ella que no sea pura pasión, ardor, verso encendido que no por ello deje de ser reflexivo, mas nunca contenido; una mujer que se entrega desnuda en cada verso de aires lorquianos y que también nos acerca a la Mistral, sin dejar de ser ella misma.

Anita juega apasionadamante el más arriesgado juego—el de la vida— mirando hacia el mar como si fuera un prisma donde le toca descubrir lo que ya intuye secretamente: la esperanza.

Gracias a Anita por compartir con nosotros su poesía; gracias a ustedes, como siempre, los lectores de este blog, deseándoles un feliz año 2014.


Somos un país de cuerpos al mar
y un atuendo negro recién planchado.
Dime: qué haremos ahora,
dime si los ojos pueblan una copa
o sólo pueden abrirse para cerrar un beso.
Dime cuándo comienzas a abandonar la ciudad
donde lo invisible se descuelga aledaño
y la memoria se aparea inmortal.
Vendan todo, malditos, vendan todo!
pero no los sueños de mis hijos,
porque cada río, cada bosque,
cada montaña
es parte de este cuerpo
que no ha dejado de ser joven.



Haré lo que dicen,
lavaré el rostro en las mañanas,
besaré a mis criaturas,
sólo porque hay cuentos de fantasmas
en estos versos.
Observa: el cielo es un infierno.
La calle desaparece
en la abertura de una boca.
No quiero que mueras,
has traído aire a esta ciudad.
Aquí los sauces lloran golondrinas
y al abrir sus ramas abanican hambre.
No puedo escribir oraciones,
tampoco cruzar las piernas
y este maldito mar es una valija llena de señales.
Déjame creer que hay agua en el desierto
y que en esta siesta el sol me besa eternamente.


 De Mi último cuerpo, 2013 Gráfica  Lom


Anita Montrosis, poeta y crítica literaria chilena.
Ha sido columnista de Datos Sur de Puerto Montt, Paradario la Florida y Sanbernardino, entre otros medios de prensa. Ha publicado los libros de poesía Tacones bajo la luna (Ed. Puerto Alegre, 2007), Mi último cuerpo (Ed. Gráfica Lom, 2013) y Austral (Ed. Segismnudo, 2013).

Ha participado en ferias internacionales del libro en Argentina y Chile. Sus obras aparecen en varias antologías. 

miércoles, 9 de octubre de 2013

Heder, palabra hermosa... hoy en mi blog un poema de sergio garcía zamora.

                                                         

                                                    Sergio García Zamora






                                                   La descomposición




Esta noche comienza la descomposición de los cuerpos. Once millones de habitantes y nadie va a notarlo en la mañana. Debe ser natural apestar en la mañana. Pero el olor permanece, cuando ya me he lavado, cuando salgo a trabajar sin salir a trabajar, cuando escribo. La descomposición de los cuerpos avanza a mediodía, lo cual también resulta natural. Once millones de habitantes juzgan demasiadas cosas como algo natural. Asombroso será cuando el olor se vuelva insoportable, aunque la gente se acostumbra a lo insoportable, sobre todo si lo insoportable es su propia descomposición. Once millones de habitantes y nadie podrá negarlo. Cuando despierto junto a mi amor, le digo: apestas; cuando mi amor despierta, me dice: hiedes. Heder, palabra hermosa. Mi amor siempre encuentra la palabra para todo.






Sergio García Zamora
(Esperanza, Cuba,1986). Poeta y editor. Licenciado en Letras por la Universidad Central de Las Villas. Autor de Autorretrato sin abejas (Ediciones Sed de Belleza, 2003); Tiempo de siega (Premio Poesía de Primavera 2009, Ediciones Ávila, 2010); El afilador de tijeras (Ediciones Sed de Belleza, 2010);Poda (Premio Calendario 2010, Casa Editorial Abril, 2011); Día mambí (Premio Digdora Alonso 2011; Ediciones Vigía, 2012) y El Valle de Acor (Premio Fundación de la Ciudad de Santa Clara 2011; Editorial Capiro, 2012). Ha obtenido los premios Fernandina de Jagua, Manuel Navarro Luna y José Jacinto Milanés. Mereció en 2012 el Premio de Poesía Emilio Ballagas con La sobrevida.






miércoles, 2 de octubre de 2013

un cuento breve: El bar...






El Bar



           “Tiene lágrimas negras, tiene lágrimas negras, como mi vida…”

Helo aquí, como un estúpido, sentado en la raída banqueta roja de un bar de mala muerte en una esquina de la Calle Flagler, escuchando una canción de Matamoros; tomado y pestilente; fumándose un cigarrillo tras otro y preguntándole al viejo barman:
           --Señor cantinero, usted que sabe casi todas las cosas de este mundo: ¿por casualidad, no ha visto a mi amor por aquí en estos últimos días?
           El viejo barman lo miró detenidamente, con el ceño fruncido, esbozando una leve e irónica sonrisa; y a pesar del tácito soborno de una desmedida propina, que ya deslizaba sobre el mostrador con mano trémula, le contestó:
           --Mire usted, señor mío. No me conviene decírselo por mi trabajo, pero como usted me cae bien, le digo que si deja de beber, ahora mismo, podrá volver a verla. Ella es una joven hermosa, inteligente y fiel como pocas… Aún recuerdo la noche en que se conocieron aquí hace ya más de un año, y luego cuando se comprometieron…
--Así que levántese de ahí, dése un buen baño, rasúrese, vístase elegante, perfúmese, llévele una flor, abrácela, bésela y mímela… Ah, y llévese su propina, que el dinero no cuenta en estas cuestiones del amor o el desamor.
Agradecido, al día siguiente, nuestro héroe, rebosante de dicha, encaminó sus pasos nuevamente hacia El Bar, esta vez sólo para saludar al honesto y sabio barman; agradecerle y contarle de su felicidad recuperada.
…Pero el bar ya no estaba allí; se había esfumado misteriosamente, así como se esfuma el humo en el aire.


sábado, 14 de septiembre de 2013

Poemario La cosecha, hoy en mi blog...


                                    Imagen de cubierta: Pedro José Rojas


Buenos días!
Hoy tengo el gusto de comunicarles que en unas dos semanas sale de la imprenta mi poemario “La cosecha” editado por el sello Publicaciones Entre-Líneas, Miami.
Aquí les va una pequeña muestra que incluye tres poemas tomados al azar, así como un fragmento del prólogo realizado por el poeta cubano Arístides Vega Chapú.
Agradezco a varias personas que han hecho posible este poemario, así como al editor Pedro Pablo Pérez Santiesteban; y por supuesto, a ustedes, mis lectores, que han tenido la gentileza de ver y comentar mis posts en este blog, que como siempre digo, es el blog de todos!

Gracias!


Más allá de escuelas literarias y grupos generacionales o circunstancias históricas que siempre están en la raíz de cada texto,  estos poemas nos revelan un territorio espléndido en el que cada cual podrá imaginar un cielo o sembrar un árbol o levantar una casa”.

Fragmento del prólogo de Arístides Vega Chapú.


Temor

Hay una herida que no cierra
Hay un corazón que aún late
Hay un hombre
Dentro de otro hombre
Que sólo habita en sueños
Y que teme despertar
Sin el amor
Sin ti.

  
Otoño en Tennessee

                                               “Two roads diverge
                                                           in a yellow wood”
                                                                           R. Frost


Imágenes de Oro y Fuego
                                           en mi memoria.

Y el vibrante recuerdo del aroma del viento.

De un camino sinuoso en la montaña.

Del sabor a vida de la leche más pura.

De este afán de ser indio para siempre.

De contemplarlo todo
                                       como un niño.

Y el canto del arroyuelo bajando
                                             apresurado
entre las piedras
                             hacia este día de hoy 
                                  dónde sólo anidan
                                          las ausencias.

Yace en mi mano la hoja de arce
                                           Oro y Fuego
antiguo atesorado en las páginas
de un álbum que evoca
                                       estas memorias.
                                                
Sin advertir que para mí,
                                ya no habrán,
                                           otros otoños.




Otra vez Narciso 

                            Así el espejo averiguó callado…
                                                             J. Lezama Lima


Ni aún la timidez adolescente,
ni el mítico pudor, impiden admirar
tu propia hermosura ante el espejo.

De frente, de perfil, de frente,
de frente, de perfil, de frente;
otra vez, tu dolor y tu delirio

Mas ese rostro amable del reflejo
se irá desdibujando con el tiempo:
eso lo sabes; y a eso le temes como
al destino mismo, del cual nadie escapa.

¿Por qué no has de amarte entonces,
impúdicamente, en el instante
eterno de la luz, que se derrama
sensual sobre tu cuerpo en flor?

Nadie más, Narciso, amará esa
imagen como tú.

Aunque no has de saberlo
hasta el día en que se quiebre,
en pedazos tu ser.


                                            a Chely Lima



Félix Anesio

Miami, Septiembre 2013.

jueves, 12 de septiembre de 2013

la mentira más antigua; una viñeta de lázaro sarmiento sánchez...





LA MENTIRA MAS ANTIGUA.




No sé si fue el elefante encadenado a una bola de hierro que creo haber visto en el portal del Teatro Martí, o la Virgen del Camino en su isla de promesas y gladiolos por donde pasan los vehículos cuando llegan a La Habana por la Carretera Central. No logro precisar cuál es la imagen más antigua que guardo de la niñez cuando mis padres dejaron el pueblo de Madruga y se mudaron para la capital. A veces pienso que el paquidermo en la esquina de Dragones y Zulueta es un recuerdo inventado. Pero siempre me faltan deseos para averiguar en los archivos si en la década del sesenta hubo algún espectáculo que incluyera la exhibición de un elefante en la entrada del popular teatro vernáculo. Después, en la escuela primaria Rubén Martínez Villena, de Luyanó, una gordita llamada Sonia me decía con la mayor seriedad del mundo que ella tenía un elefante pequeño en el patio de su humilde casa; que el animal se lo había regalado su tío, un chofer de Ómnibus Urbanos. Todos los días, Sonia traía al aula una historia nueva sobre su elefante. Es la mentira más antigua que recuerdo y más deliciosa que las que yo podía contarles a mis compañeros de colegio.


foto de Lázaro Sarmiento






Lázaro Sarmiento Sánchez
Escritor cubano. Residente en La Habana.
   

domingo, 8 de septiembre de 2013

a propósito de la "cachita" de miguel rodez...

a propósito de la "cachita" de miguel rodez...


acrylic on canvas 48" x 36" 

Hoy es el día de La Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba. Desde niño aprendí que era la madre de todos los cubanos. Mi abuela materna (Caridad Vega Carrió) santiaguera de pura cepa y sobrina de general mambí (Matías Vega Alemán) creía en ella; mi madre, María de la Caridad, tenía un altarcito con su imagen y las estampitas no faltaban en casa; el mejor sacerdote que he conocido Pastor González García Sch. P, consejero y amigo del Arzobispo Pedro Maurice Estiú, nos hablaba de su devoción hacia ella. Nos decía: "Todo lo que pidan con fe a la virgen, les será concedido".

Estas personas ya han dejado de existir, han muerto, pero no han muerto sus enseñanzas de fe, esa integridad que nos salva y nos protege y nos resguarda. Así lo siento y no hay nada más cierto que un sentir que se fomenta en la bondad y la bienaventuranza, en la caridad.

Hoy he visto -- deslumbrado-- una nueva pintura de la virgen; su autor es el conocido artista Miguel Rodez, residente en Miami. Es una virgen nada convencional, nada tradicional en su forma, en su representacion, pero que me evoca todos estos recuerdos de seres e imágenes a los que hago alusión en el inicio de este escrito.

Preguntado, mínimamente, Miguel Rodez me dijo algunas palabras sobre su virgen "Cachita", y cito:

"Para crear esta obra primero creé la textura inicialmente usando gel acrílica, semejando los rasgo de un pincel grueso en forma de eslabones rotos y torcidos. Ya hecha la base, dibujé la forma con un pincel y le di colorido con pintura metálica, incluyendo toques de cobre. Decidí hacer a Cachita en forma abstracta, ya que es el rumbo de desarrollo que lleva mi obra; y con piedras, ya que son elementos que utilizo en mis creaciones".

Le agradezco a Miguel su cortesía y a ustedes el pasar por este blog "de todos y para el bien de todos", y aunque no sean creyentes (tengo amigos no católicos, agnósticos, ateos, en fin, grandes amigos de todos los credos) percibirán, como yo, la calidad artística de esta pieza que hoy adorna nuestro blog.

Practicar la caridad se nos hace urgente. Gracias a todos y feliz dia!


Félix Anesio
Miami, 8 Sep. 2013.

viernes, 6 de septiembre de 2013

"Memorial del holocausto", un poema de Arístides Vega Chapú.




Foto de Manuel A. Galguera



Memorial al holocausto


Como si fuese posible andar por sobre las aguas
correosas por las ramificadas raíces de los lotos,
en las que se afianzan pulidas piedras que simulan flotar
como en los ríos donde me he sumergido.
Solamente Anne Frank, de pie en el umbral, sonríe.
Solamente ella se muestra piadosa, se hace a un lado
para que podamos pasar
a ras de las grises lápidas
que nombran los campamentos nazis,
el apellido de las familias consumidas por el holocausto.
Muros de arena y cal
en los que no se proyecta sombra alguna
sino el eco de un silencio
que a ratos levanta un polvo imperceptible.
Se me va cerrando el pecho
luego de resistir insistentes latigazos
que han recorrido mi cuerpo
hasta paralizar algunas de sus partes.
La asfixia que produce andar sus pasadizos
hace lento mi paso por el Memorial,
que en Miami recuerda a las víctimas del nazismo.
Arbeit match free.
Escribieron a la entrada de los campos de concentración.
En algún otro lugar leí una frase parecida, pero me resisto
a aumentar mi escozor.
Siento hambre y a la vez rubor por los alimentos
que he tenido ante mí y he rechazado. Doy la espalda,
curva y adolorida,
pero aún sigo sintiendo la voz hosca del que me llama
por mi nombre
y me hace saber que también voy a morir.
Como árboles de un bosque sumergido en la nieve
pasan frente a mí los desnutridos cuerpos,
con sus vistas perdidas,  sus dedos consumidos
y convalecientes de espantar la densa neblina
que provoca la respiración de los enfermos,
de ahuyentar los insectos que en las noches se valentonan.
Los tórax zanjados por la tuberculosis reciente
incrementa su falta de aire.
Respiro con su misma dificultad, mis pies, como los de ellos
han sido vaciados en bronce. Me pesan
de igual forma.
Los ojos se endurecen al contacto con la escuálida luz
que surge de un pequeño vitral en lo alto.
Pese a todo una banda de escasos instrumentos
inapetentes de sonidos, interpreta una pieza
falta de bríos, de una monotonía triste que arrecia
al contrastar con la melodía que escuchan
cuando imaginan la pradera.
Cubierta por la capa blanca y endurecida del invierno
cuyo apogeo de la brisa aún recuerdan,
en esas visiones que provoca la fiebre
y en las que logran regresar a casa,
sentarse en la cabecera de la mesa y contar uno a uno
su descendencia.
Algunos caen, apenas terminan la pieza, de bruces
sobre la tierra compacta y seca,
dejándose inmovilizar por una escuálida luz mortecina
a la que no se resisten, colgados del pie o del cuello, colgados
por el deseo de encontrar el definitivo descanso.
Vi esas imágenes alrededor mío, rostros conocidos,
de vecinos y parientes,
de personas con las que alguna vez coincidí.



Arístides Vega Chapú
Poeta y narrador cubano.


Foto de M.A. Galguera

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