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miércoles, 27 de enero de 2016

Betania publica 'El ojo de la gaviota', del cubano Félix Anesio

Betania publica 'El ojo de la gaviota', del cubano Félix Anesio: La editorial Betania acaba de publicar El ojo de la gaviota, del poeta Félix Anesio, nacido en Guantánamo (1950) y residente en Miami. 'Poeta con ...

martes, 3 de noviembre de 2015

El ojo de la gaviota

domingo, 18 de octubre de 2015

An Evening with Guy Maddin



 On Monday, October 12th, I had the honor of attending a special screening of Guy Maddin’s new foray into cinematic phantasmagoria, The Forbidden Room. The film was held in NYC's Film Forum. The Forbidden Room was typical Guy Maddin, steeped in Freudian imagery, farcical, a film that seeks recourse in and pays homage to lost vintage film gems. What I found particularly appealing about this romp of a film was the story-within-a-story structure, the Russian doll structure, narrative rivulets that are sometimes ardently funny, sometimes incoherent, yet always a treat to watch. The film was followed by a Q & A session with Maddin, where he explained the genesis of the film and its production process. I found the film’s structure fascinating, the individual segments like fever dreams. After the informational Q & A was over, I had the privilege of speaking to Guy Maddin--in Film Forum’s foyer—and asking him about his favorite author, Bruno Schulz.


As I timidly handed him my copy of Brand Upon the Brain and a sharpie for his autograph, I asked him how Schulz continued to influence his narrative style, and more specifically how Schulz’s tendency to mythicize his family continued to influence his cinematic repertoire. He smiled candidly at my mention of Schulz, and, as he signed away, relayed great things about the Polish genius. What caught my attention was when Maddin, modestly, referred to himself as recreating, imitating Schulz… yet what recreation, what imitation!

 Let’s not get ahead of ourselves… Maddin is a cinematic genius with a unique voice (albeit dense narrative structure and idiosyncratic, mannerist style).

 In that same foyer at Film Forum Tab Hunter signed autographs of his new expose (this following the documentary Tab Hunter Confidential). What a night! Two respective legends under one building. I couldn’t have asked for more.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Scroll down… (o Los poetas también limpian sus casas.)

Scroll down… (o Los poetas también limpian sus casas.)



Nunca llegamos a conocer suficientemente a una mujer. Sólo tocamos tangencialmente la periferia, alguna que otra arista de su compleja geometría; nunca llegamos a su álgebra, al meollo de su corazón y su intelecto por más que lo intentemos. Así de complejo es el asunto, como lo es todo misterio.

Hoy, digamos, disponemos de múltiples vías de acercamiento virtual para interactuar con otras personas, sin que sea necesaria la presencia física. Con estas plataformas virtuales se puede ahondar en el conocimiento mutuo siguiendo las imágenes, los sonidos, lo símbolos diversos, etcétera. Pero no hay una vía más efectiva —me temo que nunca la habrá— que la del lenguaje escrito, la palabra escrita con desenfado para ofrecernos las claves reales sobre la gente, sus gustos, carácter moral, cultura, gentileza, hospitalidad y sensatez. Nada dice más de una persona que la palabra escrita, repito.

El término scroll down, esa acción dinámica y vertiginosa de búsqueda de información sobre hechos y personas se ha tornado cotidiana: nadie escapa de no querer perderse un buen chiste que alguien posteó, una ironía, un pensamiento, una idea coherentemente expresada o un poema hermoso nunca antes leído.

Así, un día cualquiera uno puede hallarse con un post que lo hace meditar sobre el gusto estético de alguien, como éste hallado en la red:

“Cuénteme de un libro que los haya hecho llorar, no de tristeza, sino de emoción. Yo acabo de tener un llanto convulsivo tras releer, después de veinte años, "El nombre de la rosa". La belleza, decía Rilke, "es ese grado de lo terrible que apenas podemos soportar. En mi lista está también "Las olas", de Virginia Woolf.”

Igualmente, y con el mismo interés, luego tropezarse con un simple comentario de un hecho que delata nuestra ubicación geográfica subtropical y sus inherentes avatares:

“Viene un ciclón (¿viene por fin?). En mi infancia los ciclones se pasaban con un quinqué, una lata de galletas y agua recogida. Ahora no. Cómprese una batería, una linterna, curitas y pastillas, planta eléctrica, latas varias, un galón de agua por persona, mantas, herramientas, capas, una brújula, radios, teletransmisores, pararrayos, una sonda espacial y los versículos del Apocalipsis (para que se guie si llega el fin del mundo). La modernidad es complicada.”

No le queda, pues, a uno, más que sonreir y comenzar a frecuentar la página de la persona que ha escrito mensajes como los arriba citados. Y esa persona es Kelly Martínez, a quien habíamos visto fugazmente en algún recital de poesía en Miami, o en una tertulia literaria en casa de un amigo común. Después supimos que era Licenciada en Artes y Magister de Literatura Comparada.

Asi, hoy día me animo, no sin falta de prudencia, a tocar la puerta virtual de Kelly Martínez con el afán de que me permita publicarle algún texto en mi blog; no fue sorpresiva la inmediatez de la respuesta acorde con la dinámica de estos tiempos donde todo acontece a la velocidad de la luz y de las tecnologías. Me fueron enviados unos poemas y, a mi insistencia, un texto en prosa.

A continuación les dejo dos poemas y una viñeta de esta joven que no concibe, al igual que nosotros, su vida sin el arte y la literatura.

Espero que a ustedes les agraden tanto como a mí. Yo, por mi parte, he de seguir visitando su página virtual para entrar nuevamente en el vertiginoso scroll down de la red en busca de nuevos asombros y constatar que los poetas también limpian sus casas regularmente.

Félix Anesio
Miami, Sept. 2015


Posibles causas para un poema

Puede ser mi imposibilidad para convertirme en piedra.
En medio de esta suspensión hay una música,
el corazón oído se detiene para escucharla.
Sé dónde está la herida,
el filo asombroso de mi mediocridad:
no puedo evitar pensar la vida
de manera prosaica
ni detenerme en el lirismo
de las flores que mueren.
Es ahora
o nunca
el momento propicio para la palabra.
Ahora,
en esta tarde desdibujada por la lluvia
como si todo estuviera destinado a perderse.


Ser poeta no es estar en la luna,
tampoco barrer el polvo de la soledad.
Los poetas también limpian sus casas
y crían hijos
y cuervos
y a veces no se deshojan en otoño
ni florecen en primavera.
Ser poeta es ser servil a la palabra,
ponerle la mesa y, si tiene sed,
una limonada al pie de una palmera,
un abanico egipcio.
Ser poeta es sabérselas arreglar
frente a la trampa de la realidad,
frente a esa manía suya de ir degollando sueños;
Es una intuición oscura,
una lectura posible ante el espectro del mundo.
Pero los poetas también planchan, lavan,
recogen la caca del gato
y a veces maldicen su suerte o dan gracias
por esa breve vastedad de saberse humanos,
vaivén,
sombra mecida entre las sombras.
Por responderle adivinanzas a la muerte y, a veces,
muy pocas veces,
tener la suerte de acertar.


La Carreño
Solía estar parada en la misma esquina, a la misma hora, todos los días. Muy alta, con un vestido de encaje que -evidentemente-  tuvo tiempos mejores  y que me atrevería a decir era un vestido fino. La carterita minúscula, el cabello ralo y amarillento recogido en un moño que acentuaba un cuello caprichoso. Los ojos muy azules: un ascendente feroz corriéndo por sus venas.  Una belleza bárbara, una irrupción venida desde los mares del norte. No pedía dinero, no pedía comida, no molestaba a nadie. Simplemente se paraba allí, todas las tardes, con la mirada perdida de quien ha visto a los dioses y ha recibido castigo por ello.
Me paré a su lado muchas veces, tal vez esperando un gesto que desmintiera su irrealidad; que la volviera, de repente, humana y no una suerte de tótem indescifrable y sin edad. Pero, en todos los meses que estuve viviendo en la zona, jamás logré ver otra cosa que la ritualidad con que llegaba; la ritualidad con que se retiraba. ¿Qué buscaba aquel personaje, aquel fantasma vikingo que nada tenía que ver con el trópico caraqueño y las guacamayas? ¿Qué esperaba?
Se contaban muchas cosas sobre ella pero, la leyenda popular y de alguna forma unánime, rezaba que había sido una famosa pianista en su país de origen (algunos decían Rusia, otros Alemania) y que había venido a Venezuela enamorada de un hombre que luego la abandonaría a su suerte. ¿Era él lo que esperaba? Fue por eso que la bautizamos “La Carreño”, en honor a la famosa pianista venezolana a quien -por su estatura y sus largas trenzas rubias- apodaban “La walkyria del piano”. A veces no nos quedaba duda de que nuestra Carreño era la reencarnación de la original. A veces jugábamos con la idea de que sólo nosotros la veíamos. Alguien nos dijo que no era pianista ni europea y nos hizo una historia oscura que implicaba a la alta alcurnia caraqueña de la década del cincuenta, pero siempre preferimos la versión romántica que le daba sobrenombre.
Algo en ella me recordaba a La Torre de Pisa: una ligera inclinación, un casi a punto de caerse. Un juego raro entre resistencia y la gravedad; un problema de fábrica. Y también una rareza, un monumento a visitar, un enjambre de turistas haciéndose fotos. Pero allí estaba, auscultando siempre los embates del tiempo; aguantando siempre los embates del tiempo.
Me gustaría decir que desapareció, que no la vi más. Pero lo cierto es que quien desapareció fui yo. Me mudé y, las pocas veces en que volví al lugar, lo hice en horarios en que sabía que no estaría. Pregunté por ella par de veces, pero nadie supo darme información. Quién sabe si también se fue; si se cansó de esperar o de ir al mismo sitio. Hace muchos años que me fui y cualquier cosa es posible. Quién sabe si el ritual siguió repitiéndose en otra esquina de la ciudad o, si aquello que esperaba, llegó. Tal vez la muerte: una muerte altísima, con trenzas rubias, golpeando apocalíptica las teclas de un piano.


Kelly Martínez (La Habana, 1980), Licenciada en Artes y Magister en Literatura Comparada por la Universidad Central de Venezuela . Fue profesora en la Escuela de Artes de la UCV, donde fundó el primer Diplomado en  Crítica del Arte impartido por dicha institución. Trabaja también como fotógrafa, curadora, crítica de fotografía y editora. Colabora para varias revistas internacionales, como Culturetas (España) y ViceVersa Magazine (USA). Sus poemas han sido incluidos en varias antologías importantes de poesía venezolana.
Actualmente reside y trabaja en Los Estados Unidos.


sábado, 20 de junio de 2015

Como guardián sereno...


Mi padre (circa 1945)


 Hace poco más de tres años perdí a mi padre, allá lejos, en la Isla más distante. Y aún sigo pensándolo como si estuviera aquí a mi lado, como guardián sereno... Porque estando frente a él, siento que nunca habré crecido lo suficiente; que no he querido crecer para seguir sintiendo esa peculiar ternura de ser su hijo amado; que lo necesito a cada momento como un niño pequeño que aún no se vale por sí mismo. No hay, para mí, un mayor legado que ese sentir hermoso en esta gran paradoja que es la vida y que nos ha sido concedida para transitarla intensamente.

            Este sentimiento que refiero es algo que pueden reconocer los que han tenido la dicha de tener un padre como el mío, al que agradezco todos sus desvelos, todo el cariño, a veces callado, dentro de su alma, pero tan cierto como el mismo amor que le profeso y que ni el tiempo, ni la ausencia, podrán menguar.

            Hoy es un día muy especial, un día de recordación y agradecimiento; un día para felicitar a todos los hombres de la Tierra que se toman en serio, a carta cabal, la más difícil de todas las profesiones —la de ser un buen padre.

            Y nada me parece mas propicio a la ocasión, que estos versos del poeta mejicano Juan de Dios Peza:


"Seca su llanto, calla sus dolores,
y sólo en el deber sus ojos fijos,
recoge espinas y derrama flores
sobre la senda que trazó a sus hijos"

Gracias papá, por haber haber guiado mis caminos, gracias por todo lo que soñaste para mí, por querer hacerme un hombre de bien. Humildemente te digo, que creo no haberte fallado y que tu obra se perpetúa en mis hijos y mis nietos a los que amo intensamente de la misma manera en que tú me has amado…

            Felicidades a todos los padres, y a los que habrán de serlo un día mágico y venturoso.


Félix Anesio
Miami, 2015.




lunes, 30 de marzo de 2015

Encuentro poético de Lina de Feria y Félix Anesio.

Hay un poema de Lina de Feria que escuché en la radio hace más de un lustro, mientras conducía por los expressways de Miami, y que me impresionó por sus altos valores estéticos. Nunca imaginé que podría conocer a su autora y mucho menos compartir con ella una tarde de poesía. Lina de Feria es, sin dudas, una de las más importantes voces de la lírica cubana; sentarse junto a ella en una lectura era un reto para mí.

Pero la vida, siempre sorprendente, me ha dado esa oportunidad como ustedes podrán apreciar en el video que adjunto a esta nota, cortesía de la Editorial Entre Líneas y de su director Pedro Pablo Pérez Santiesteban. El video comienza con el poema mencionado, cuyo texto adjunto para los que deseen releerlo. Al final hay una breve conversación que atesoro, pareciéndome justo citar las palabras de un escritor amigo común: "ese diálogo final, esa confirmación de hermandad poética es un momento hermoso."

Espero que ustedes lo disfruten. Gracias.

POEMA PARA LA MUJER QUE HABLA SOLA EN EL
PARQUE DE CALZADA

en tu sombrilla de huecos no se comprende ningún rumor
se cuentan las historias de todas las ciudades que perdieron el
mar
de los sitios donde no se pudieron levantar más que ruinas
donde a veces nada valió la pena
y deseabas tantas manos improbables
que terminaste siendo un gajo contra el suelo.
hablabas para creer
y ahora incrédula de los parques
incrédula de los hombres
incrédula de ti misma
creces de la incoherencia como un golpe humano
como algo ante lo que uno tiene que quitarse la mirada
o sentir como un enrojecimiento ante la falta de tradición
ante el nada que dejar
alguien descarriló tus márgenes
y ahora nos arrancas de tu tiempo
para dejarnos en la categoría de sombras que no respetas
desclasados del cuerpo frente a ti
bien quien tienes tú razón
y apenas si la crítica vale
si la denuncia mía no es otra cosa
que el instinto de sentirte animal nuestro
especie nuestra
posibilidad y término nuestro.
(que eras como cualquier ser lógico y ahora la soledad te abruma
y nadie te detiene y nadie podría detenerte)
¿qué serías en el antes,
la madre, la concertista, la prostituta,
la que tenía el tedio, la alienada, la del amor platónico,
la asexual, la torpe, la que no tuvo continuación?
eres patética y extraordinaria
si mientes mientes con tu verdad
y así te vemos algunos con tu banco con tu sombrilla
con tus labios pintados por fuera con una línea de temblor
haciendo tus cuentos que nadie recuerda
y eterna como un retrato
estoy segura que sabrían oírme si digo que eres
un personaje de antonioni o de buñuel
que serías un absoluto para dostoyevski
y que tus manos son para chagall
estás cercana a ellos de alguna manera
como lo estás de mí en algún sitio común de la vida
mujer que habla como a martillazos
nadie hablará de ti pero te quedas
vergüenza que repite su canción
fuera de moda es cierto
frente al teatro de calzada y d.


(de Casa que no existía)



Miami, 28 de Marzo 2015.

viernes, 20 de febrero de 2015

“en el equilibrio de la desesperanza entera”* Ihosvany Hernández González.

“en el equilibrio de la desesperanza entera”*



Siempre me han gustado la física y la literatura. Recuerdo haber aprendido en el colegio (y luego, durante años de estudio de ingeniería) que la mecánica clásica dicta tres tipos de equilibrio de las cosas: estable, inestable e indiferente. Pero, como se sabe, los procesos cognitivos resultan sumamente complejos…; de hecho, nunca sentí mucha simpatía por la condición indiferente de una rueda girando sobre su eje y que sólo logra el equilibrio estando fija a su obligado centro. Igual de incomprensible me resultaba el término estabilidad y uno de sus ejemplos primordiales: el del péndulo, ése que siempre regresa a la posición inicial bajo el dominio y servidumbre de la gravedad. Sencillamente, no me identificaba, no sentía empatía alguna con estos laxos estados de las cosas.

Más apasionante y motivador, me resultaba, sin embargo, el concepto del desequilibrio, el de la inestabilidad de las cosas. Sin gran esfuerzo de la memoria, queridos lectores, ustedes recordarán la fascinación que produce ver un bastón suspendido en el aire sobre la yema del dedo de un malabarista que se esfuerza para no verlo caer. Un bastón tambaleante en el aire, una filosa espada sostenida por la punta, una torre inmemorial cuanto más inclinada más atractiva. Todos, cautivadores y elocuentes ejemplos del equilibrio inestable.
 
Bajo esta premisa introductoria comprenderán por qué al llegar a mis manos una obra literaria, en este caso, un poemario bajo el sugestivo título de El equilibrio de las cosas no demoraría en leerlo, más bien, digamos, investigarlo. El autor es Ihosvay Hernández González, escritor cubano residente en el gélido y apacible Canadá.

Ya, desde el instante en que asoman la dedicatoria (a su madre) y los exergos –uno de  Bolaño; el otro de Gastón Baquero -- presentí el guiño irónico del poeta que no viene precisamente a ofrendarnos en bandeja de plata, la paz, la felicidad, la estabilidad, la laxitud aparente de los momentos reflexivos de una existencia cantada en versos. 
  
Y cito:
No enfermarse nunca. Perder todas las batallas
Fumar con los ojos entornados y recitar bardos provenzales
En el solitario ir y venir de las fronteras
Esto puede ser la derrota pero también el mar
y las tabernas. El signo que equilibra
tu inmadurez premeditada y las alegorías
Ser uno y débil y moverse
                                             ROBERTO BOLAÑO
                                           
Cuando yo era un pequeño pez,
cuando sólo conocía las aguas del hermoso mar,
y recordaba muy vagamente haber sido
un árbol de alcanfor en las riberas del Caroní,
yo era feliz.
                                                          GASTÓN BAQUERO

 Que el libro lleve por título el de uno de sus poemas, recolector de su esencia, es asaz lógico, justificable y adecuado. La exploración constante del complejo equilibrio humano se nos presenta en versos hermosos, muy depurados, finamente desgarrados a ratos, que encantan como el bastón de marras o la espada filosa o la torre que se sostiene con gracia frente a los avatares del tiempo.

El poemario es, al decir de la prologuista Mercedes Eleine González: “…una suerte de búsqueda del equilibrio interno, difícil de conseguir en la vida cotidiana, un depurado y exquisito libro donde mejor se aprecia el símil, entre ese imaginario pájaro que emprende el alto vuelo por el cielo y la más avanzada terrenal intelectualidad de nuestros días.”

Sólo me resta dejarlos en compañía de dos textos que he seleccionado para este artículo y que espero disfruten tanto como yo lo he hecho:

                                     ahora que hemos renunciado al juego de servir
                                                                         al esplendor de una casa
                                                    trayendo el miedo anclado en los ojos
                                  ahora que el mundo nos resulta otra cosa perenne
                                                                                        y la objetividad
                           se nos ha ido a mendigar por los corredores de la vida
           ahora que decidimos ser otro en nueva piel sin obviar el pasado
                                                        miro el reflejo del sol en esta mano
                        y pienso en los bosques sembrados en medio de tu pena.

                                                                             lego tu espacio y dejo
                                                    que sea tu propia razón la que escriba
                                                                                              la que diga
                                                                      alguna otra nueva historia
                                                                            sobre la razón de vivir
                                                                           en plena desvergüenza.

[…]
Pero yo defiendo el deleite de la memoria,
El verso inacabado. Golpes que mascullan
Inflexiones equívocas en la zanja del miedo
Sin detenerme,
Sin poder acaso verte de espaldas cuando
Igualmente sé que huyes.
No es aún la hora del desquite, los esquemas
Han sido borrados con premeditación.
Sombra de viajero,
Nos han cortado la patria,
Nos hemos quedado abordando un dilema
Fuera de los confines de lo que fue nuestra madre.
Pero yo defiendo el deleite de la memoria,
La posibilidad de hablar de lo que aún nos falta.
La posibilidad de vivir un espacio redimible, mayor.



Félix Anesio
Miami, Febrero, 2015.

Nota Curricular: IHOSVANY HERNÁNDEZ GONZÁLEZ (Ciudad de la Habana, 1974). Escritor y poeta. Por cerca de siete años se dedicó a escribir para la radio mientras vivió en La Habana, Cuba. Desde el 2004 reside en Montreal, Canadá. En el 2011 publica su poemario Verdades que el tiempo ignora, Editorial Linden Lane Press (Estados Unidos). Es ganador de algunos premios literarios, entre los que destaca el Primer Premio del concurso de cuentos “Nuestra Palabra” (Canadá, 2010), Reseña Literaria Azafrán y Cinabrio Ediciones (México, 2008), y Segundo Premio de cuento, Tendiendo Puentes, Universidad de Toronto (Canadá, 2005). Por un tiempo se dedicó a realizar entrevistas a escritores cubanos para Diario de Cuba, Otro Lunes, entre otras publicaciones digitales. Algunos de sus trabajos aparecen en revistas literarias de Estados Unidos y Canadá, como «Linden Lane Magazine» y «The Apostles Review».

Nota: El equilibrio de las cosas ha sido publicado en Miami, 2015 por Publicaciones Entre Líneas.


*frase tomada de la dedicatoria del libro.

martes, 16 de diciembre de 2014

Félix Anesio, en la sección "El invitado de hoy" Peña cultural "Antes qu...



Poema "Otra vez Narciso" del libro La cosecha, premio Mneción especial del jurado Ediciones Entre Líneas. gracias a todos los miembros del jurado.


miércoles, 26 de noviembre de 2014

... con el escalpelo en la mano. A próposito de un libro de Manuel Galguera.



... con el escalpelo en la mano. A próposito de un libro de Manuel Galguera.

Al decir del célebre escritor español José Luis Sampedro, “uno escribe a base de ser un minero de sí mismo”. Les confieso que, al reflexionar sobre esta aserción, sentí -- alguna vez-- el temor de haber dejado mi vida al descubierto ante todos. Mas esa percepción del acto de la escritura nunca fue óbice para cambiar mi forma de hacerlo; de contar historias, de verter emociones en la poesía; por el contrario, con este conocimento de causa me sentí más propio, más libre de decir, de no autocensurarme en lo que se escribe, ya que la escritura debe ser un acto de libertad personal.

Al escribir cualquier historia o poema siempre mostramos pistas de lo que somos bajo la piel, lo que hemos sido en nuestra vida, lo que hemos querido ser, nuestros oficios y profesiones seculares, nuestro entorno afectivo, en fin, nuestra propia historia. Toca al lector encontrar esas pistas que a veces vienen en códigos secretos, en claves, en acertijos que le toca descubrir, pero que cuando el lector llega a ese entendimiento, se produce entonces el disfrute pleno de la obra, bien se trate de una narración, un poema, un guión cinematográfico o una obra de teatro.

Recientemente he recibido el libro Alejandro Dumas. Su vida y sus obras dramáticas. Les confieso, que además de sentir la natural motivación por conocer más aún de la obra de ese gigante de las letras que es Alejandro Dumas, de disfrutar del libro como lo he hecho -- de rabo a cabo--, me di también a la tarea de escarbar un poco bajo la piel de su autor, el señor Manuel Galguera, al que conozco desde hace varios años.

En este libro pude palpar su gran devoción hacia la vida y obra de Dumas, que equivale decir, hacia toda la literatura. Así, en la primera parte, pude escuchar al propio Dumas, en primera persona, relatando sus propios avatares existenciales, su devoción por la madre, su lucha por el éxito en el teatro y en la vida. Por momentos sentí que la pluma de Galguera se desdoblaba en la palabra y emociones del propio Dumas; entonces, vino a mi mente la titánica labor del héroe borgeano Pierre Menard, autor del Quijote… Y en esta “confusión” pude percibir toda la pasión de Galguera por lo que había escrito, por el tema sobre el cual ya habíamos conversado años antes, mientras disfrutábamos de un café espresso en una esquina de Miami.

Un fragmento del libro fue decisivo en la comprensión de su esencia, y cito:


“Las dificultades que se me presentaban en la carrera que iba a emprender no me arredraban ya. Yo sabía que ella, más que ninguna otra, exigía estudios profundos y especiales, y que para sacar provecho de la naturaleza viva era preciso estudiar la naturaleza muerta. Busqué, pues, a estos hombres cuyo renombre es tan grande: Shakespeare, Cornielle, Moliere, Calderón, Goethe, y Schiller y fui conociéndolos sucesivamente. Extendí sus obras como si fueran cadáveres en el mármol de un anfiteatro, y con el escalpelo en la mano, dutante noches enteras, llegué hasta el corazón para buscar los manantiales de la vida y el secreto de la circulación de la sangre…”

En este fragmento creí ver también (por asociación de ideas) a un Galguera muy joven en tiempos de sus estudios de medicina, con el escalpelo en mano, en busca de la esencia de la vida misma; hoy el Dr. Galguera nos muestra este excelente libro donde aflora su gran pasión por la literatura, en ese acto de libertad personal que nos conmina a continuar investigando sobre los grandes escritores, porque él sabe que son una fuente indiscutible de inspiración, como los citados arriba lo fueran para Alejandro Dumas.

Recomiendo, pues, este libro de Ed. Entre Líneas y felicitamos al autor por su tenacidad y entrega al mundo literario.


Félix Anesio
Miami, 26 de Noviembre, 2014.








  

domingo, 26 de octubre de 2014




las obsesiones de maría del carmen ares marrero...





El blog Crónicas aldeanas se complace en presentarles dos poemas de María del Carmen Ares Marrero. Hace unos días le solicité algunos textos donde se reflejaran sus mayores obsesiones porque, como sabemos, los poetas escriben siempre sobre ellas, al decir de Paz. Leí y releí varios de los poemas enviados y en ellos vi reflejada las angustias de esta mujer emigrante, esos demonios que transpiran en todos los temas, ya sean amorosos u otros. De entre tantos, hube de seleccionar dos... No fue una tarea fácil, pues a esta dramaturga de profesión no le resulta difícil volcar sus profundos sentimientos en el verso. 

Las imágenes contundentes con las cuales expresa el sentimiento de la pérdida nos conmueve inevitablemente. Palabras como gallorío que es arteria vital, nombre de una ciudad que es trueno y voz eterna toman una renovada resonancia, todo ello unido al sentido poético de la vida y de la muerte que nos atrapa y hace aflorar la empatía del lector de versos.


Agradezco pues, a Ares Marrero, dramaturga y poeta, los versos que brotaron en la patria de Schiller y que rezan: "Berlín: ciudad refugio y adalid, amada arquitectura con el vientre henchido..."

Sin más, les dejo mi saludo a todos, en este luminoso día de Octubre, desde la ciudad de Miami.




Habana I

Estás ahí, tras esa ausencia aparente
invisible entre mis lágrimas…
emboscada tras el lecho del olvido
beso las aguas turbias de tu voz
el contoneo de gallos que preguntan sin aliento
bajo el viento cargado de chispas, orquídeas blancas
en la pared del tallo invisible de las horas,
hojas de hierro espurio
sin fuente, sólo rejas de piedra
la tierra pregunta por qué hiere el color con sus rayos
y mi muerte agasaja el ímpetu numeroso de mil cuerpos
el trueno de tu nombre se desmadeja sobre el río que te atraviesa
pútrida Habana que ya no escucho… ni me responde.

Berlín. 20 de Septiembre. 2013
Día de mi muerte anunciada.



Habana II

Tus ojos fueron mis ojos y mi aliento
me alimenté de tus arterias
salí por tus poros hasta que pude hablar a la nieve
Ya no escucho el zumbar de las abejas porque murieron las flores
y los pájaros murieron sobre la costa almendrada de abanicos blancos sin vitral
mis azares insepultos merodean en las entrepiernas de los caballos
Ya no repetiré los ritos de tus manadas de insectos
pero volveré a la hora de rociar la sangre sobre tus pupilas.

Berlín. 20 de Abril. 2013
Después de muerta.



María del Carmen Ares Marrero
Nacimiento: 5 de febrero 1962. Ciudad de La Habana, Cuba
Residente permanente en Berlín desde 1993
Licenciada en Artes Escénicas. Esp. Teatrología y Dramaturgia. Fac. de Artes Escénicas del ISA 1984
Master of Art: Russian State University of Cinematography
Postgrado de Teatro y Pedagogía: Universität der Kunste, Berlin (University of Art, Berlin)
Trabaja como especialista de Arte Escénico dirigiendo cursos y proyectos de Teatro y Videoarte en escuelas superiores y asociaciones culturales.
Ha colaborado con algunas publicaciones online como Otro Lunes, Conexos, Verbo desnudo, Kuba Magazin, Misceláneas de Cuba, entre otras y algunos programas televisivos como GenTV, Deutsche Welle y Mundo Latino (en Berlín).


martes, 20 de mayo de 2014

... la sensualidad en la poética de sergio garcía zamora.

... la sensualidad en la poética de sergio garcía zamora.

                                                Ed. Acana. Camaguey. 2013.



Llevo varios años disfrutando de la obra de este autor; he reparado en sus obsesiones, su gusto por el exotismo, la influencia de la cultura helénica, que trata como propia, los aspectos patrióticos y sociales de su poesía ajena a las estridencias; en fin, que creo haber explorado ampliamente sus aristas. Pero este joven poeta cubano siempre nos sorprende y nos hace cómplices de los temas a los cuales se acerca. Tal es el caso de la peculiar y exquisita sensualidad que emana de sus textos y que puede despertar fuertes emociones en sus lectores, hombres y mujeres a la par.

Su “Libro del amor feliz” recién me ha llegado de Cuba; y no sería justo no presentarlo en mi blog, como no sería justo dejar de decir que la contraportada lleva unas inspiradas palabras de una poeta que resulta seducida, a todas luces, por su verbo y que así lo expresa:

“… Sergio García Zamora, viejo, me lee poemas en un hospital, y toso. Sergio García Zamora, padre, me lee poemas en un jardin, y nazco. Sergio García Zamora, joven, me lee poemas en un invernadero, y duermo. Si no fuera mi propia mujer, y tú, en ti misma, tu mujer propia, querríamos ser sus mujeres. Las madres de los hijos que le faltan, las amas de casa que le faltan, la orquídea arrancada de raíz, apretada entre sus dedos…”  (Legna Rodriguez Iglesias).

Yo, por mi parte, no tendría mejor forma de contarles de mi emoción al leer el Libro del amor feliz que el de haberme sentido como Acteón, en la carne del ciervo que despierta, bajo la complicidad de su poesía.

Gracias por su atención y feliz día a todos!

Félix Anesio
Miami, Mayo 2014.



El imperio de los sentidos

Después que hundo las manos en tu sexo
logro escribir con probidad.
Aquel  poema,
--que confiaron por entero al exotismo--,
sobre una tienda de especias en Turquía,
sobre un bosque de sándalo,
no lo hubiera podido concluir
sin oler entre mis dedos
un buen rato.

La hora del baño
Acteón, el cazador, fue devorado por sus perros
después que Diana lo convirtiese en cervato.
Ese fue el castigo por espiar a la diosa
cuando ella se bañaba.

Amor mío, los griegos pueden ilustrar
cada situación de nuestra vida,
incluso si probaras a matarme en el baño
sería una escena común.
Mientras miro correr el agua sobre tu hombro,
algo muerde al ciervo
que dormía bajo mi carne.

Algún día te pasará
Un cuchillo bajo tu cuello. Una bayoneta contra el sexo.

Un punzón para cegarte. Una pregunta: Are you happy?

martes, 29 de abril de 2014

poemas que me han sido hurtados "al borde de la luz"...



El título de este artículo no debe alarmarlos, ya que al decir de Paz, cada poema espera por su autor definitivo; cada poema debería ser acreditado al lector cuando éste es tocado a fondo en su lectura, tocado de vida, de muerte, de felicidad. Por eso, al releer la poesía de Rogelio Obaya, entrañable amigo y mejor poeta, siento la intención de hurtarlos, de reclamar alevosamente la autoría, de confesarme un nuevo Pierre Menard autor del poemario Al borde de la luz. (Ed. El Mar y la Montaña, 1986).
Sería justo y necesario, entonces, proclamar las razón de este exabrupto, de esta inconsciencia mía?
No lo creo: no obedece más que a los humanos efectos que produce la autenticidad de la belleza poética.
Desde ya, siento dispensada esta fechoría de parte del poeta residente en La Española desde hace varios lustros, tiempo que también enmarca nuestra mutua ausencia; ausencia que todo lo recrea, que todo lo trueca y que todo lo dispersa, pero que no disuelve ni el asombro, ni la admiración, ni el afecto.

No me queda nada más que autodenunciar ante ustedes, los lectores de este blog, este desliz, aunque él sabe que hay un camino: ese que nos conduce a todos hacia las innumerables aristas de la belleza.
Dejo a todos mi absolución pendiente...

Gracias por disfrutar de estos poemas que también ustedes pueden apropiarse en su lectura y tener cien años de perdón garantizado.








viernes, 28 de marzo de 2014

the jar candle, un nuevo filme de manny delgadillo...

the jar candle, un nuevo filme de manny delgadillo...


El señor Manuel Delgadillo no se ha conformado con su título de Master en Literatura Inglesa; tampoco con ser profesor universitario (adjunto) en la Universidad Internacional de la Florida (F.I.U.); tampoco ha cejado en su propósito de continuar estudios de doctorado. Manny (así le nombran familiares y amigos) piensa que sus posibilidades son no sólo literarias, sino también cinematográficas. Y es que el cine ha sido una de sus grandes pasiones desde que lo conocí, hace ya más de una decada, en una inmemorial sala de videojuegos ubicada en un mall de la ciudad de Miami, donde fue gestada la idea de escribir el libro de cuentos "Crónicas aldeanas" y otros proyectos literarios hoy hechos realidad.

Allí, en la sala de videojuegos, pudimos también ver y analizar--sin dejar de atender las labores cotidianas-- numerosos filmes de todas las latitudes, de todos los tiempos, de todos los estilos cinematográficos: desde Welles hasta Kurosawa; desde Bergman hasta Antonioni; desde Lynch hasta Madin. Presentíamos, de algún modo, que esa pasión artística un día habría de concretarse; que un día Manny crearía algún filme propio, escrito y dirigido por él mismo.

Por eso hoy, este blog, que siempre se complace en la promoción de los artistas jóvenes de todos los puntos cardinales del orbe, les presenta el segundo filme de Manuel "Manny" Delgadillo. Se trata de un cortometraje que, en apenas 4 minutos, evoca la realidad de lo onírico y la irrealidad de la vigilia. Tres generaciones de mujeres se nos presentan en cámara en un filme sumamente enigmático, de corte surrealista que converge, intertextualmente, con una cita borgeana extraída de las líneas finales del relato "Las ruinas circulares", y que reza: "Con alivio, con humillación, con terror, comprendió que él también era una apariencia, que otro estaba soñándolo"

Sólo me resta aplaudir la frescura y la fuerza creativa del novel director, de las actrices y la excelente fotografía de George Aguinaga, amén del eficaz uso de la música. 

Juzgue usted por sí mismo, querido lector, y disfrute The Jar Candle

Gracias por su atención.







Nota: La primera producción del señor Delgadillo, el cortometraje "Ella" será presentado en competencia en el Segundo Festival de Cine de Primavera de la F.I.U., Miami, del 9 al 11 de Abril, 2014.

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